El nombre de Corteconcepción deriva de la conjunción de la voz dialectal «corte» que significa «cortijo o finca», y el de su protectora, Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción.
Entre las sierras de la Corte y la Barranca, donde se asentaron poblaciones desde la Edad del Bronce, Corteconcepción es un espléndido y soleado mirador de la Ribera de Uerba. Hace unos cinco milenios, su término municipal fue ocupado por pobladores que dejaron varios dólmenes y tumbas de cistas en La Gomera y Monte Acosta, cerca del embalse de Aracena.
En estas tierras, de alta rentabilidad ganadera, apareció, en una inscripción funeraria de época paleocristiana, un crismón con el monograma del nombre de Cristo. Es uno de los primeros símbolos cristianos de la Sierra de Huelva.
Aunque estos vestigios confirman una ocupación continuada del hombre, el origen del pueblo se remonta a mediados del siglo XV. Todo comenzó a partir «de una quinta o Casa de Campo donde habitaban una o dos familias para el cultivo de árboles y cría de ganados: que estas familias se fueron aumentando por la fecundidad del terreno [...] y como los primitivos moradores eran vecinos de Aracena, quedaron sujetos a ella y su jurisdicción».
El modelo de asentamiento de Corteconcepción no está ligado a preocupaciones defensivas, sino que, responde a motivaciones puramente productivas (Franco Ruiz, A., 1994). Desde tempranas fechas los pobladores inician una constante lucha por la supervivencia e identidad y reclaman ser considerados «iguales» ante la autoridad de su núcleo matriz, Aracena. La riqueza en recursos naturales permitió la colonización de nuevos espacios y un sentimiento de autoestima que, con el transcurso del tiempo, desembocará en la creación de un nuevo municipio.
En los primeros años se nombraba un regidor del Ayuntamiento de Aracena para que cobrase los impuestos y contribuciones. En el siglo XVI, ante los agravios y despotismos que sufrían por parte del regidor, los habitantes de Corteconcepción consiguieron del dueño jurisdiccional que les «nombrase un alcalde pedáneo que nunca ha ejercido jurisdicción dependiente de Aracena». (A.M.C., 1816). La concesión de esta merced nos confirmaría un aumento de la población e importancia que fue adquiriendo el primitivo asentamiento.
A lo largo de la primera mitad del siglo XIX, Corteconcepción va a conocer un período con importantes cambios y acontecimientos político-militares que marcarán el devenir de la historia reciente de esta localidad. En 1809, Corteconcepción colaboró en la guerra de la Independencia contra Francia con cuarenta y siete mozos de buena talla y fuerzas, e hicisteis todos los demás donativos, suministros y servicios>, (A.M.C., 1816). En 1810, sus vecinos se armaron para la persecución de una «partida» de franceses y por «cuyo motivo fue saqueado el Pueblo y sufristeis otros daños por nuestra adhesión a la justa causa» (A.M.C., 1816), Estos sucesos se argumentaron, en favor de Corteconcepción, en el expediente de petición para la concesión de la «gracia de villazgo».
Los habitantes de la localidad no pierden la oportunidad que los brinda el decreto del 7 de octubre de 1812, promulgado por las extinguidas Cortes de Cádiz, para erigirse en Ayuntamiento y jurisdicción independiente de Aracena. El citado decreto concede a «los alcaldes pedáneos de los Pueblos que antes fueron de Señorío, ejerciesen omnímoda jurisdicción en sus respectivos términos, ya fuese jurisdiccional, alcabalatorio o diezmatorio» (A.M.C., 1816). Sin embargo, esta nueva situación duraría hasta 1814, cuando el decreto del 4 de mayo derogó la Constitución de 1812 y su obra legislativa.
Una vez tramitada la instancia, el Consejo de Cámara del Rey, por medio de un comisionado, realiza un estudio estadístico de la población y sus actividades económicas, para dictaminar sobre la oportunidad de conceder la independencia. Finalmente, con fecha de 29 de diciembre de 1816 y tras haber hecho constar el «pago de cuarenta y cuatro mil setecientos setenta y nueve reales y catorce maravedis de vellón que corresponden por razón de los doscientos tres vecinos de que se compone esa Villa, al respecto de siete mil y quinientos maravedis de vellón por cada uno de ellos, y satisfechos los tres mil reales de donativo para las
urgencias del Estado», el rey Fernando VII, «sin perjuicio del derecho que pueda corresponder al dueño jurisdiccional [...] hace merced a la aldea de Corte-Concepción de eximirla y sacarla de la jurisdicción de la Villa de Aracena, haciéndola Villa de por sí y sobre sí, quedando agregado a ella su Barrio de Puerto Gil».
De este modo, el 21 de enero de 1818, el oficial de la Secretaria de la Cámara de Gracia y Justicia, don Francisco Javier Daip, nombrado juez para el efecto, dio posesión a la aldea de Corteconcepción del Real Privilegio de Exención de Jurisdicción y «se mandó poner el edicto [ ... ] a la puerta de las Casas que habían de servir de Ayuntamiento. Se ha ejecutado esta operación en este propio día en la Pilastra de una Cruz que se halla en medio de la Plaza de esta referida villa, por ser el paraje más público de la misma» (A.M.C., 1818). En los meses de febrero y marzo de ese mismo año se realizó el deslinde y amojonamiento de su término municipal.
Hoy día, Corteconcepción y su barrio de Puerto Gil sigue siendo un pueblo emprendedor, con un bello casco urbano declarado Conjunto Histórico Artístico. El tipismo de sus casas y calles, sus encantos naturales y paisajísticos, junto con una tradicional y esperanzada industria chacinera, son las apuestas para un desarrollo económico basado en los recursos propios de su entorno.