En el solar de Espejo se asentó, durante las épocas ibero-turdetana y romana, la ciudad de Ucubi de gran importancia debido a su emplazamiento estratégico. Se ha tenido conocimiento recientemente de la existencia de una recinto fortificado, ubicado en el Cerro de la Pontanilla. El abastecimiento hidráulico de la colonia se lograba mediante un acueducto cuyos vestigios se localizan en terrenos de Nueva Carteya, Castro del Río y Espejo. También se localizan numerosas cisternas o depósitos en algunos puntos de la actual ciudad. Mencionar la contrucción romana en sillería de El Aljibe de carácter cultual a poco más de un kilómetro de Espejo.
La población ibera asentada en estas tierras con el nombre de Uccubi fue ocupada por los romanos que le cambiaron el nombre por el de Attubi. Desde el siglo XVI los arqueólogos vienen interesándose por tan glorioso pasado romano a partir de las inscripciones descubiertas en su término. Durante la batalla de Munda entre Julio César y Pompeyo prestó su apoyo a César que lo recompensó haciéndolo colonia inmune. En la dominación árabe se llamó Al Calat. Pero fue Fernando IV quien dio a la villa el nombre de Espejo, derivado del vocablo latino specula, que significa atalaya y que alude a su privilegiada situación.